Acabo de leer un libro bien bonito, se llama
Berta sueña, de Antonio Ventura, ilustrado bellamente por
Juan Carlos Palomino, y es la historia de una niña de 8 años, de cómo mira el mundo y lo entiende, de lo que le gusta y le duele. Está narrado tan bien, como si la niña lo hubiera escrito. Me lo recomendó mi amiga Mariana que es editora de libros para niños en el FCE y con la que comparto terrible afición y gusto por esa literatura, los libros son tan hermosos y algunos cabrones, durísimos, para morir de risa o pensar o llorar, o simplemente gozar.
En fin, lo que me llevó a pensar, o una de las cosas, fue en la escritura de cartas, del uso del correo postal. Yo siempre lo utilizo, me escribo con una señora querida que trabajó en casa de mi mamá, y con una mi nana que me cuidó de chica, con ellas me escribo cartas. Es tan emocionante recibir una o poner la nuestra en el correo... desde que elegimos el papel y las cosas que platicaremos, el sobre, poner las direcciones, sentir el sabor del pegamento de los sobres (a veces no me gusta, otras sí). O mandar ocasionalmente un libro delgadito, como el que acabo de leer y quiero mandarle a una niña que conozco y que creo que le va a gustar.
Pero no mucha gente manda cartas ya, con eso de que el internet nos acorta distancias y aporta inmediatez, quizá elegimos el medio fácil, cómodo, expedito.
No lo digo con melancolía de viejita tipo "antes era mejor" no, simplemente ahora es diferente, y ya.
Pero no hay nada como recibir un sobre y leer la letra de quien, con cariño, se tomó el tiempo para pensar en su remitente y dedicarle unas palabras, incluir una foto, un dibujo, o una hoja de árbol como la de Berta la del libro.
Ahora con la tienda, recibo muchos paquetes y tengo que ir al correo casi siempre porque son muy grandes o pesados como para que los traiga el cartero, y me fascina ir, abrirlo, la sorpresa de lo que llegó y luego acomodar las cositas en sus cajones o cajas, porque además tengo una obsesión por acomodar que... uff.
¿Ustedes escriben cartas de papel?
Yo a mis alumnos de un taller que se llama Lenguaje, comunicación y cultura, de la UACM, los llevo al centro, a ver museos etc, pero una actividad es ir a la oficina de correos del centro, que alucinante, y que pongan una carta, a quien quieran, y esto me ha llevado a explicar la mística de mandar cartas, es decir cómo debe ir ordenada la información del destinatario y el remitente, cómo esta se dispone en el espacio del sobre, qué opciones tienen para mandarla (certificada, normal, mensajería), dónde van los timbres, etc. Es una actividad muy interesante y, para muchos de ellos, será la única vez que usen el correo postal... buuuu.