lunes, 7 de julio de 2014

Ana

Mitad de junio me sacudió con una de las peores noticas que he recibido: mi amiga, comadre y compañera se murió, de repente, arrancada para siempre de entre nosotros... "episodios cardiacos" dijo torpemente mi hermanito, quien asumió estoico la encomienda de avisarme y no sé a cuantos más.
¡Se murió!
¿Se murió?
Pero no puede ser, no es cierto, no, no, no... ¿por qué ella? ¿por qué tan pronto? ¿y Emiliano? No es posible, no quiero que sea cierto, no más Ana, nunca más su risa profunda y abierta, nunca más sus ojos azules, su alegría, su gozadera.
Ha pasado casi un mes y sigo con un hueco muy grande.
Te extraño hermana, te pienso mucho. Y hago recuento de los momentos que vivimos y son hermosos siempre y reímos mucho y cocinamos y comemos y bebemos y bailamos y fumamos y caminamos y jugamos dominó y juegos de mesa y reímos y me enseñas la mejor y única manera efectiva para quitar el hipo. También tenemos largas conversaciones sobre tantas cosas, del chisme cómplice al sesudo análisis.
Mi comadrita entusiasta, brillante, entregada, feliz ¿por qué manita? ¿por qué?
Tu muerte tan de pronto, tan injusta, me impuso a recordar que no tenemos mañana, que quiero vivir sin arrepentirme, sin tanto enojo. No quiero morirme o que se muera más gente que amo pero como eso no está en mis manos hago lo que sí está: amar desenfrenadamente, no postergar, no decir tanto que no, disfrutar a mi Camilo, aceptar su ritmo, aprender siempre, amar lo que se deje, reír, ser paciente, respirar, ver a quienes amo o al menos estar en contacto, hacer cosas por los demás, estar dispuesta, abierta, plena.
Nosotras nos quedamos con pendientes: nos faltó vernos recientemente, nos prometimos pero no lo hicimos. Nos faltó ir a la feria, a los juegos fuertes juntas (hace unas semanas fui y cada vuelta a esos columpios de infancia, con los pies descalzos y casi volando, con risa y llanto te nombraba compañera, este vuelo lo hago contigo pero sin ti querida, este vuelo va por ti bonita).
Se me hace un nudo y debo decir que también estoy enojada, emberrinchada, atolondrada ¿por qué carajos te mueres con una chingada? ¡¿por qué?!
Madrina de Cri-Cri de Camilo, gracias por ese legado, me encargaré de transmitirlo y cantar como lo hubieras hecho tú con él "Cheeeee araña, baila con maña"
Te quiero siempre Ana de mi corazón.